Columnas de Opinión
La nueva ley de educación:
Un acuerdo amplio y necesario
Por Carlos Delgado Álvarez
La educación ha estado en el centro de la discusión desde hace años. Muchos analistas, expertos y comisiones han mostrado un diagnóstico similar: nuestro sistema educacional tiene una gran cobertura, pero la calidad es deficiente, en todos sus niveles. Ya en 1994 el Informe Brunner proponía cambios profundos a la forma en la cual se dirigían las escuelas. Impulsaba una mayor autonomía a nivel local, mayor liderazgo del equipo directivo, y hacía explícita la necesidad de contar con mejores docentes, para lo cual se proponían becas y mejores salarios.
El Programa para la Evaluación internacional de Estudiantes (PISA) 2009, señala: los estudiantes chilenos obtuvieron los más altos puntajes en lectura (452): 41 puntos sobre el promedio latinoamericano (411), 44 menos que el promedio OCDE (493), 40 puntos superior al 2000 (412). En matemática, Chile obtiene 421 puntos, OCDE 496 y menor a Uruguay (+6), 10 puntos más que en 2000 y OCDE +2, estabilidad general. En ciencias naturales, Chile obtiene 447 puntos, 406 promedio latinoamericano, OCDE 501 puntos. Se confirma que el puntaje es mayor mientras más alto es el grupo socioeconómico y cultural al que pertenecen las familias de los estudiantes. Lo más importante: Chile es el país que más avanzó entre 2000 y 2009. Es posible estimar que si Chile continuara subiendo su puntaje en la medida que lo ha hecho hasta ahora, en diez años alcanzaría el actual promedio de la OCDE. Esta es la generación de la JEC y constituye un balance positivo de lo realizado por los gobiernos de la Concertación.
Sin embargo, en los últimos 30 años ha habido una masiva migración desde escuelas municipales a colegios subvencionados. Al mismo tiempo, mientras cientos de miles de alumnos salen del sistema municipal, la cantidad de escuelas de dicha dependencia no sufre los mismos cambios. Así, la situación financiera de los municipios que han perdido más matrícula ha visto ajustados sólo sus ingresos pero no sus costos.
¿Cuáles han sido históricamente las razones por las cuales padres y apoderados han elegido sacar a sus hijos de escuelas municipales? Las encuestas muestran que son principalmente tres: la búsqueda de mayor calidad de los aprendizajes; una mayor disciplina y mejor ambiente escolar; y finalmente una mayor certeza de que no verán interrumpida la realización de sus clases.
Existe abundante evidencia en cuanto a lo que, efectivamente, perciben los padres y apoderados sobre la calidad de los aprendizajes es cierto. Sin embargo, cuando se toma en cuenta la vulnerabilidad de los alumnos, su nivel de ingresos y el gasto por estudiante, los colegios subvencionados no tienen mejores resultados que los municipales. Aún así, la situación es preocupante, pues el sistema como un todo posee una baja calidad, cosa que queda expuesta al ver los resultados de pruebas internacionales en las que nuestro país participa, como lo es la prueba PISA y TIMMS.
Lograr una educación de buena calidad con equidad para todos los niños y niñas de Chile es una misión de país. De ahí la necesidad de acuerdos nacionales, ampliamente compartidos, consistentes, coherentes y sostenidos en el tiempo. Construir esos acuerdos exige que cada uno de los actores sociales y políticos actúe con voluntad de entendimiento.
Muchas de las medidas no son nuevas, ni muy distintas de las planteadas en el pasado, pero son especialmente influyentes en el fondo del sistema educativo: nuevo rol de los directores, beca para estudiar pedagogía y el cambio del 5%, pues cambia la estabilidad existente por las consecuencias inmediatas. Esta nueva ley será un avance importante en relación a la profesión docente y rol de los directores, incorporando o perfeccionando mecanismos que fortalecen la autonomía y gestión de los directores y el ejercicio de la profesión docente en el sector municipal. Contempla financiamiento adicional para los municipios, destacando la entrega de recursos para solventar gastos de indemnizaciones y bonificaciones, entre otras medidas.
Un proyecto limitado e insuficiente ha sido complementado y enriquecido ampliamente por la oposición en el Congreso Nacional, superando la rigidez inicial del gobierno por un acuerdo amplio y necesario que le hará bien al país.
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“Con los pies en la Isla”…
Por Luis Armando Bahamonde Vera
Profesor e Investigador Chilote
“1º de Mayo, un día triste en el recuerdo de la historia obrera Chilota”
Ciertamente los chilotes, mayoritariamente, somos dueños de pequeños territorios que utilizamos para el cultivo y mantención del ganado; otros emigraron a las Patagonias chileno-argentina, haciéndose obreros asalariados, en diferentes empresas o peones de las estancias. Esta situación ocurrió, fundamentalmente desde principios del siglo XX, lo cual contribuyó a adquirir la conciencia de la solidaridad obrera sindical.
En la Patagonia, estos hijos de Chiloé solidarizaron con las huelgas de 1920 y 1921, ocasionándose al menos mil víctimas que cayeron bajo la represión del ejército de caballería de la provincia de Santa Cruz, a cargo del coronel Varela; allí, en la soledad y el silencio de la pampa, fueron acribillados en los galpones de esquilas. Muchos hermanos nuestros nunca más volvieron a ver a sus hijos, pues con esperanza partieron a buscar la vida y buscando la vida encontraron la muerte…
Como es lógico, los gobiernos chileno - argentino, guardaron profundo y tradicional silencio y prácticamente no se escribió jamás en las páginas de la Historia de Chile. En 1918, estos trabajadores chilotes ya habían participado en las huelgas de Magallanes y en 1919 en Puerto Natales. Seguramente y como siempre ha sido, fueron tildados de “extremistas”, pero eran hombres sencillos que sólo sabían trabajar para ganarse la vida honestamente y ayudar a sus familias que quedaban esperando en Chiloé. Simplemente solicitaban lo más justo, salarios dignos, horarios humanos y un trato acorde como personas.
Es la historia triste de éstos antiguos viajeros, que nunca más regresaron a sus queridas islas y jamás volvieron a ver a sus pequeños hijos, que esperaban cada día verles llegar. O de aquella esposa, que en estas tierras hacían la labor de madre y padre de familia, a cargo de los duros trabajos del campo. Sin embargo, esta historia no cambió tanto, pues en los actuales días, en estas mismas islas, siguen existiendo las desigualdades, las injusticias, los malos tratos, los atropellos, la inestabilidad laboral, los salarios precarios, etc. Esta es la verdadera historia que debe escribirse y que el pueblo debe saber.
¿Celebración o Conmemoración?
Mi opinión es que el “Día del Trabajador” transcurrió sin pena ni gloria, quizás sólo para recordar y conmemorar los hechos trágicos del pasado, los dramas humanos de la historia, la esclavitud, la miseria, la explotación, las masacres, los crímenes de Chicago, la cesantía, las dictaduras y otros. El trabajo es la esencia para la dignidad humana: “ganarse el pan con el sudor de la frente”, es lo que la Biblia nos narra respecto de Dios y la misión del hombre, poniendo como ejemplo, posteriormente, a la sagrada familia de Jesús, “José”, de oficio carpintero; “María”, labores del hogar.
Pero los hombres nunca quedamos conformes al satisfacer las necesidades básicas, sino cada día queremos sumar más y más; surge el orgullo, la vanidad, el poder, la riqueza, el egoísmo, los intereses, etc.
A través de las épocas, los seres humanos y luego las organizaciones han luchado por los derechos inalienables de justicia e igualdad, pero en pleno siglo XXI, los grados de atropello, cesantía, inestabilidad laboral, injusticia, desigualdades, salarios inhumanos, persecuciones, sistemas precarios de previsión, son parte del mal llamado “desarrollo o proceso modernizador”.
“Una dolorosa y cruda realidad…”
Decía el señor Arturo Martínez, Presidente de la CUT: “Mientras las cosas han experimentado fuertes alzas, los sueldos permanecen estancados”. Nos preguntamos entonces, ¿Qué tipo de modelo o sistema tenemos los chilenos, al respecto? Es una reflexión y pregunta obligada, pues se habla de tantos éxitos económicos y la modernización de Chile, pero los obreros, trabajadores y empleados en general, vemos los sueldos congelados, salarios indignos, cesantías, despidos, ambientes ingratos en el trabajo, jubilaciones inhumanas, etc. Pienso en los legisladores y autoridades que están más preocupados de los fines partidistas en vez de preocuparse de perfeccionar las leyes o trabajar por una mayor justicia, una vida más plena y humana, una sociedad mejor, próspera y solidaria. Así, la fiesta de los trabajadores ha ido desapareciendo cada año, es que la fe y las esperanzas también se van muriendo con el tiempo y eso, a veces, constituye una bomba de tiempo…
“Aquellos que no se hacen responsables…”
Todos somos responsables de las preocupantes condiciones en que hoy se encuentran las familias de trabajadores de Chile, pero también, unos más que otros, por la misión que les corresponde y lamentablemente, a esos les digo que no han tenido “voluntad” para solucionar estos profundos problemas sociales que afectan a tantos hermanos nuestros, lo que trasciende a todos los gobiernos.
Así, el 1º de mayo se va ahogando en el tiempo. Las calles y las plazas van quedando vacías, sólo puede verse los grandes letreros de las exitosas financieras, bancos y grandes cadenas comerciales; de vez en cuando pasan los carros policiales por si ven algún desorden siempre de los pobres trabajadores.
Respecto de los cambios “revolucionarios” que se anuncian, el pueblo tiene depositadas sus esperanzas en el 21 de mayo. En ello, ojalá su contenido fuera el de justicia e igualdad social, el aumento de los salarios, el respeto, la estabilidad y la carrera funcionaria, el término de la cesantía, la incorporación de los jóvenes al trabajo digno, la negociación colectiva, el buen trato con los trabajadores, las correcciones del sistema previsional, que incluye la disminución de la edad de las personas, reestructuración de los servicios de salud y educación y otros, con el término de los desagradables audiencias que desesperan a la gente.
En Chiloé, no estamos ajenos a estos problemas del país, por lo que a diario debemos seguir trabajando para las familias más necesitadas y por nuestros hijos, velando también por nuestros derechos, pero siempre con los pies en la isla…









