Chilotes en la tragedia
Una verdadera odisea han vivido desde la madrugada del 27 de febrero un total de veintidós alumnos egresados del Instituto del Mar “Juan William’s” de Chonchi quienes literalmente enfrentaron una de sus peores pesadillas mientras cumplían con su práctica profesional en Talcahuano.
El sismo y posterior tsunami causaron profunda preocupación entre las familias chilotas quienes deseaban obtener noticias de sus hijos enclavados en el centro de la catástrofe. El grupo de jóvenes se encuentra albergado en una residencial en espera de que un bus contratado por el instituto chonchino arribe hasta la Región del Bio Bio para que sean retornados a Chiloé.
Sólo durante el transcurso de las últimas horas la calma llegó a las familias y al propio Instituto del Mar “Juan William’s” al saber cuál había sido el destino de los recientemente egresados alumnos del plantel. El equipo se encontraba prestando servicios en empresas ligadas a la actividad naviera y de proceso pesquero cuando lo sorprendió el violento terremoto la madrugada del día sábado. El grupo de chilotes llevaba desde un mes hasta un par de días asentados en la zona de la tragedia.
SANOS Y SALVOS
El director del IDEMAR de la Ciudad de los Tres Pisos, Patricio Uribe, confirmó a El Insular que los jóvenes fueron contactados telefónicamente no sin ciertas dificultades dado los desperfectos generado en el sistema comunicacional por el movimiento telúrico. El comienzo de clases con el regreso de los docentes partió con las aceleradas gestiones por ubicar a los ex alumnos e intentar regresarlos a la provincia.
El docente y directivo dijo que los técnicos y profesionales se encuentran hospedados en un servicio de alojamiento contratado por una de las empresas que los acogió para el desarrollo de su práctica en Talcahuano. Precisó que “están en la pensión que hemos convenido con la empresa que los recibe en práctica, están los veintidós en Talcahuano con expresas instrucciones de no movilizarse, de no moverse, de no salir”.
GESTIONES
La tarde de este martes el plantel de formación profesional finiquitaba las últimas diligencias antes de asegurar la contratación de los servicios de una empresa de transporte la que finalmente viajará desde Temuco a Talcahuano para embarcar a la delegación chilota. Patricio Uribe puntualizó que “allá toma el bus en Temuco que contrata el Instituto del Mar, viaja a Talcahuano, los estudiantes están esperando, toma a todos los estudiantes y se los trae”.
El director del Instituto del Mar aclaró que dependiendo de las condiciones de la ruta destruida por el terremoto el proceso de traslado de los practicantes podría concretarse durante la jornada de este miércoles para llegar al día siguiente a tierras chilotas. En esta operación viajaron a la zona un funcionario y un apoderado de la entidad educacional para coordinar el esperado regreso de los ex estudiantes a Chiloé.
“DEVASTADOR”
Una realidad no muy distinta vivieron dos de nuestros coterráneos quienes por circunstancias del destino se vieron enfrentados a uno de los más crudos episodios de sus existencias. Dos profesores y un profesional de las comunicaciones entregaron un crudo relato de lo vivido en distintos puntos de la devastada geografía de las Regiones del Bio Bio, El Maule y La Araucanía.
Higinio Rivera Cáceres, docente y funcionario de la Corporación Municipal de Educación de Castro estaba de vacaciones junto a su esposa en Concepción. Reponedores días de descanso en la capital del Bio Bio llegaban a su fin el sábado cuando previamente se planificaba el regreso a Chiloé. Minutos antes de las 04:00 horas de la madrugada de aquel 27 de febrero la naturaleza desató toda su furia causando daños materiales y cobrando la vida de centenarios de compatriotas. “No era posible evaluar lo que pudo haber causado esto, pero verdaderamente al día siguiente cuando nos levantamos, pudimos salir a dar una vuelta al centro de Concepción y verdaderamente era devastador”, dijo Rivera junto con no ocultar su temor por las acciones de vandalismo más que por las réplicas del sismo: “aquí estamos viviendo dos situaciones una que es el terremoto que fue fuerte y que nos devastó pero lo peor es el saqueo y el robo”, relató desde la ciudad penquista el profesor.
“PENSE QUE NOS DESBARRANCABAMOS”
El reportero del canal de televisión local RTV2, Claudio Miranda, jamás imaginaría que su viaje a Concepción lo marcaría a él y su familia por el resto de sus vidas. El funcionario junto a su esposa y dos hijos de sus hijos salieron la noche del viernes sin pensar que su recorrido hacia la capital regional del Bio Bio tendría una inesperada y violenta interrupción en la ruta. El motivo del viaje era asegurar la matrícula y por ende el ingreso de su hijo mayor a la universidad. Un bus inter regional llevaba a Miranda, su familia y el resto de los pasajeros sin pensar que el itinerario sufriría la más violenta de las interrupciones a escasos kilómetros antes de cruzar el emblemático puente Malleco.
Un estremecedor ruido y posterior golpe bajo la carrocería de la máquina y posterior descontrol desató el pánico entre sus ocupantes según cuenta el comunicador, “sentimos un impacto tremendo, el bus con esa velocidad era como chocar con un lomo de toro, frenó seguramente la máquina y empezamos a saltar dentro del bus y allí el pánico de las personas, la desesperación, las mujeres que iban, gritábamos. Pensamos que nos estábamos desbarrancando”.
La ubicación en los primeros asientos del bus de pasajeros le dio una proyección “privilegiada” respecto de lo que acontecía en la ruta. “El oleaje era impresionante de la carretera, un oleaje del pavimento y eso chocó contra la máquina y eso provocó que estuviéramos todos como saltando”. Desde Mulchén hacia Los Ángeles todo fue odisea para los impactados pasajeros quienes al encontrarse atrapados en medio de la ruta tuvieron que optar por desplazarse caminando hasta una tenencia de carreteras a una distancia unos siete kilómetros. Claudio Miranda dijo que la acción solidaria de dos personas le permitió a él y sus familiares llegar a Los Ángeles para pernoctar durante tres días en una vivienda sin agua, luz ni red de comunicaciones. Después de ese período el trabajador televisivo logró evacuar la zona manteniéndose hasta la tarde de ayer junto a familiares radicados en Valdivia.
7,8 EN TEMUCO
En Temuco, el terremoto despertó a la ciudad con una intensidad de 7,8 grados en la escala de Richter, cobrando la vida de hasta el momento 13 personas en toda la Región de la Araucanía, registrándose además serios daños en las estructuras patrimoniales, edificios, caídas de casas y servicios públicos.
En este contexto vivió el movimiento telúrico el folclorista chilote, Ramón Yáñez, quien se encontraba en la capital de la IX Región al momento del sismo. “Es indescriptible graficar cuando se vive un movimiento tan violento como fue este terremoto (…) despertarse con los primeros movimientos para después sentir toda la fuerza devastadora, donde nada queda en pie, en que todo se desarma, donde quedas sin energía eléctrica, simplemente quedas a merced de la furia de la naturaleza, son minutos eternos y al final simplemente esperas lo peor”, indicó.
Igualmente, expresó que luego del sismo viene la incertidumbre y la solidaridad instantánea entre los vecinos. “Es mayor aún cuando logras salir de tu vivienda y te encuentras en la calle con escenas de pánico colectivo entre los vecinos, llantos desgarradores, personas gritando (…) eso sí, queda claro que estos fenómenos ayudan a unirte, porque uno se integra y después pasas a ser también parte de ese número de personas que solidarizan mutuamente, se produce una reacción de unión que hacen mucha falta en estos tiempos”, indicó.
A medida que pasan los minutos la necesidad de conocer más acerca de lo que pasó es más apremiante, esto en medio de las réplicas que se dejaban sentir cada cierto tiempo. “Existe la necesidad de informarse sobre qué pasó más allá del lugar donde tú te encontrabas, estás incomunicado, y con los minutos, con las horas vas buscando algún modo de encontrar alguna radio a pila en alguna casa vecina para ir conociendo más detalles, el saber que en el mismo Temuco, se registraban las primeras víctimas fatales (…) un amanecer que nunca llegaba, con grandes réplicas, y con la luz de día observas que la vivienda donde enfrentaste el sismo está con roturas, con deterioros estructurales, o sea, es una experiencia creo imborrable que te lleva a recordar a nuestros padres cuando nos cuentan historias de vida del terremoto del año 60 aquí en Chiloé”, concluyó.










