Masivo funeral de primeras víctimas: unas 1.500 personas participaron
Febrero 6, 2010 por El Insular
Ta como se esperaba, la ciudad de Ancud se volcó a las calles para despedir los restos mortales de Alicia Guerrero Velásquez y Solange Quevedo Espinoza, los únicos dos cuerpos que han sido recuperados tras el desastre de la “Soledad II”.
En el hall de acceso al colegio básico “El Pilar”, se ofició primeramente una misa, donde la nota musical emotiva la pusieron “Los Grillitos de Graneros”, que viajaron expresamente hasta Ancud para participar del homenaje a los náufragos de Carelmapu.
Tras ello, la misa la dirigió el sacerdote Gerardo Strommann, quien pidio fe a los familiares de las personas que aún se encuentran desaparecidas.
Al final de la homilía en la capilla ardiente improvisada en el establecimiento educacional, los familiares agradecieron a todos quienes los han apoyado en este momento trágico. En representanción de ambas, Francisco Soto Guerrero, reafirmó las aprehensiones por lo que consideran escasos resultados de las faenas hechas por la Armada.
Una percepción similar planteó Willy Toledo, padrino de la pequeña Solange, quien aseguró que “no descansaremos hasta que encontremos el último cuerpo. Es un compromiso que hago”.
El vecino Francisco Saldivia, dirigente social de la junta de Pudeto bajo, reconoció el trabajo que en vida hizo Alicia Guerrero, con quien trabajó codo a codo en el proyecto de construcción de una consultorio en el sector.
Luego de ello, las carrozas fúnebres enfilaron hacia el Cementerio Municipal de Ancud, bajo una persistente lluvia, que sólo amainó una vez sepultados los féretros.
Se calcula que unas mil quinientas personas participaron de las exequias de Alicia Guerrero y Solange Quevedo, ésta última trasladada en la carroza de la Funeraria “Jesús de Nazareth”, que pertenecía a su padre José Solano Quevedo Saso, quien también tripulaba la “Soledad II” y cuyo cuerpo permanece desaparecido.
Se mantiene en ocho el número de extraviados, pues los equipos de rescate de la Armada y civiles, tanto en Carelmapu como en Chiloé, no han obtenido resultados positivos, al cierre de esta edición. Las malas condiciones del tiempo han impedido un normal trabajo.
SALIERON EMBARCADOS
En otro plano de esta misma noticia, hubo tensión la mañana de este viernes, por la negativa de la Armada al zarpe de embarcaciones que querían llegar a la zona donde podrían encontrarse las víctimas del naufragio.
Una treintena de pescadores quería hacerse a la mar para llegar hasta la zona cercana a isla Doña Sebastiana, en su afán por ubicar a los ocho desaparecidos. Su presión surtió efecto, pues momentos más tarde se autorizó el zarpe, pero sólo hasta un sector que permita un retorno a tempranas horas, pues habría una alerta de mal tiempo.
Manuel Lozano Lozano, hermano de Ramón Lozano, el patrón de la “Soledad II”, que persiste en la lista de desaparecidos, agradeció el gesto de sus pares pescadores, los que sólo pretenden ayudarle a encontrar a su hermano y cuatro sobrinos.
Por otro lado, desde Ancud, cerca de las 7 de la mañana, salieron ocho camionetas, con cinco personas cada una. Fueron rumbo a playas de Carelmapu, para rastrear por tierra.
También esta búsqueda terrestre se ha hecho en suelo chilote, pues cerca de las 9 horas un bus cedido por una empresa particular, salio rumbo a la península de Lacuy, para buscar en playas y roqueríos de Ahui, Faro Corona o Guabún, esto al surweste del sitio del naufragio. Lo propio se hizo para la costa norte de la comuna y en playa grande de Chepu. Así lo contó Egger Linebrink, vecino ancuditano y uno de los coordinadores del movimiento civil que está tras la pista de los ocho desaparecidos.
La comunidad ancuditana se ha unido en torno a esta tragedia y ha apoyado económicamente las tareas de rastreo. Prueba de ello es que tras una campaña emprendida por el comunicador social Oscar Andrade y radio Pudeto, se reunió tres millones 140 mil pesos, más 400 litros de petróleo, para ayudar a las cuadrillas de búsqueda que se están desplegando tanto en tierra como el mar.
CRONICA DE UNA AMARGA HISTORIA
La tarde transcurría normalmente en la ciudad de Ancud, bajo una persistente lluvia con ráfagas de viento que hicieron recordar el invierno. Los teléfonos de las redacciones de prensa comenzaron a sonar pasadas las 18,30 horas. La primera información era entregada por personas que requerían datos sobre un posible accidente en alta mar.
Se pensó en primer momento, que podía tratarse de un lamentable hecho donde habría involucrados hombres de mar. Con el correr de los minutos se fue aclarando el negro panorama: se trataba de peregrinos que regresaban a Ancud desde Carelmapu, donde se había desarrollado la tradicional Fiesta de la Virgen de la Candelaria.
Y lo siguiente fue el rumor de que algunas de esas personas habían sido rescatadas por otra embarcación, que había arribado hace escasos momentos al muelle Pudeto, salida de Ancud.
En efecto, al llegar el equipo de prensa de El Insular, se pudo comprobar que desde la lancha “Pilar II” descendían pasajeros, con bolsos y con algo de susto. “El timón se trabó, veníamos unas quince personas. Lo malo es que si se sabía que había temporal, no se podía haber salido. No hubo control. Eso fue lo único malo”, relataba con algo de confusión una señora, quien se identificó como Margarita.
Se bajó tranquila de la lancha, no obstante, reconocía que el viaje desde Carelmapu hasta Ancud no había sido normal. “Un siete los chiquillos de la embarcación, supieron resolver el problema. Los marinos llegaron cuando ya estaba todo resuelto. Son pescadores de la caleta que están acostumbrados a este tipo de cosas. Yo tenía fe en ellos”, agregaba doña Margarita, mientras se alejaba contenta junto a su acompañante por el muelle Pudeto.
LO PEOR ESTABA POR VENIR
Hasta aquí, la información seguía siendo bastante confusa. Ello pues se hablaba que habían sido tres las embarcaciones cuyas tripulaciones habían requerido socorro. Así era. Lo peor estaba por venir. A lo lejos se divisaban otras dos lanchas, que traían más personas rescatadas. Atracaron en un añoso muelle de madera, al lado de otros dos navíos. Eran la “Pirinea” 1 y 3. Esta última tenía problemas de motor, y la primera viajó desde Ancud para ayudarla. Logró su cometido.
Los rostros de quienes venían en la “Pirinea 1” y que comenzaban a bajar, denotaban que algo muy malo había pasado. La primera reacción una vez que tocaron tierra, fue la de abrazar desconsoladamente a sus familiares, quienes les esperaban con el alma en vilo. Muchos ya se habían comunicado vía celular y contado lo que habían visto. “Se hundió una lancha, vi dos personas flotando, pero no pudimos hacer nada, es terrible…”, contaba a los que estaban en el muelle un hombre de unos 30 años, con lágrimas en los ojos…
Era la confirmación de que la Fiesta de la Virgen de la Candelaria, había terminado en una tragedia en el mar sin precedentes…
PUERTO CERRADO
La llegada al muelle Pudeto de las “Pirinea” 1 y 3 –como decíamos- trajo consigo las primeras noticias sobre la tragedia desatada. Ya a esa altura estaba claro que una lancha se había hundido, con un número indeterminado de personas a bordo. Era la “Soledad II”, que había salido durante la mañana desde el mismo muelle. No tenía permiso para navegar. El puerto se mantuvo cerrado durante todo el día, pues las condiciones meteorológicas impedían entregar la autorización o zarpe a cualquier nave menor, según confirmaría más tarde la Armada.
Lo concreto es que en el sector conocido como Lobería, frente a isla Sebastiana, la lancha a motor, de nueve metros de eslora, había sucumbido.
Testigos de lo que ocurría en ese lugar, habían sido los tripulantes de la “Pirinea 3”, los que fueron auxiliados por su hermana Nº 1. “Intentamos acercarnos para rescatar a las personas que estaban flotando, pero fue imposible acercarse; las olas eran muy altas y no pudimos hacer nada. Las olas se llevaron a la gente”, relató un hombre de unos 45 años, que arribaba en medio de un fuerte temporal de viento.
OLAS DE SEIS METROS
El capitán de puerto (S) de Ancud, Juan Carlos Rojas, entregó la razón exacta por la cual se habría originado el accidente. A las 17,40 horas se había recibido el primer llamado acerca de la emergencia que estaba sufriendo la “Pilar II”, que traía a 30 personas a bordo. Se envió a la lancha de prácticos “Río Pudeto”. La situación de la “Soledad II” fue informada a las 18,39 horas, con problemas aún más graves. “Una ola de cinco a seis metros golpeó por estribor a la embarcación. Hubo un desprendimiento de tablón que produjo el hundimiento de ésta”, aseguró Rojas.
La búsqueda de los náufragos estaba a cargo de una Lancha de Servicios Generales que había arribado al lugar desde Puerto Montt, más un helicóptero de la misma Armada que estaba efectuando un barrido. “No está claro sin son 7, 8 ó 10 las personas que cayeron al mar; eso es lo que indican quienes las vieron flotando”, agregaba el jefe subrogante, poniendo aún más incertidumbre a una noche que se teñía más negra que nunca…
SIN ORDEN DE ZARPE
“La embarcación (la “Soledad II”) zarpó desde Carelmapu sin autorización de zarpe”, afirmó Juan Carlos Rojas. “El puerto estaba cerrado y no tenemos la certeza si sus tripulantes iban con la implementación correspondiente como chalecos salvavidas o bengalas”, puntualizó.
El área de búsqueda abarca aproximadamente diez millas; un perímetro que abarca el canal de Chacao, Ahui, punta de la isla Cochinos, isla Doña Sebastiana, punta Huechucucui. “No vamos a bajar los brazos hasta encontrar a estas personas”, sostuvo a esa hora el capitán de puerto subrogante de Ancud.
LISTADO ACTUALIZADO DE DESAPARECIDOS
- Ramón Lozano Lozano, 43 años
- Marioly Yamileth Lozano Guerrero, 1 año
- Pilar Lozano Guerrero, 12 años
- Jonathan Sebastián Coyopae Lozano, 2 años
- José Quevedo Saso, 44 años
- Berta Espinoza Arroyo, 44 años
- Rocio Quevedo Espinoza, 12 años
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