Pingüineras de Puñihuil en el ojo del huracán…
Enero 28, 2010 por El Insular
Este verano comenzó a regir de manera oficial una ordenanza que limitó el flujo de botes con turistas alrededor de los islotes, donde habitan los codiciados pingüinos. Pero el proceso es cuestionado por algunos microempresarios que transportan visitantes, pues la cantidad de embarques se redujo ostensiblemente respecto a temporadas anteriores. Las autoridades defienden la medida.
La Ordenanza Municipal Nº 8, de fecha 12 de junio de 2009, recién está provocando coletazos, con la llegada en plenitud de los turistas a la comuna de Ancud. El cuerpo legal dice relación al ordenamiento de las actividades de turismo de observación de fauna silvestre en los islotes de Puñihuil. En términos simples, se reglamentó que sólo cinco embarcaciones serán las autorizadas para efectuar viajes alrededor del sitio de anidamiento de pingüinos de Humboldt y Magallánico, que habitan en ese lugar, al oeste de Ancud. Estas 5 lanchas –convenientemente equipadas- poseen hoy patente municipal para efectuar el tour marítimo. Entre las condiciones que los propietarios debieron cumplir para acceder a la licitación, se contaban poseer una embarcación con un motor de cuatro tiempos (más silenciosos); además de presentar la autorización de zarpe vigente para navegaciones en la Bahía Puñihuil; una póliza de seguros, donde se encuentren debidamente asegurados los pasajeros y la tripulación, aparte de otras consideraciones.
¿COMO FUNCIONA EL SISTEMA?
La misma ordenanza implica que cada empresa de turismo podrá operar solamente una embarcación y deberá cumplir cabalmente algunas obligaciones como que el horario para realizar los tours será desde las 10:00 a las 20:00 horas en temporada de verano; la duración del tour deberá ser de 30 minutos como mínimo y el número máximo de tours al día para cada embarcación es de 6. Es decir, el total de tours diarios que se podrán efectuar en el Monumento Natural, será de 30 circuitos como máximo.
Otra de las condiciones que se impuso, es que ninguna embarcación podrá acercarse a menos de 20 metros de los islotes.
No se permite, bajo ninguna circunstancia, que más de dos embarcaciones a la vez
se encuentren realizando el circuito. En el caso que dos embarcaciones operen al mismo tiempo, éstas deben zarpar con una diferencia de 15 minutos.
Si se sorprende a una embarcación realizando tours marítimos sin patente, será
considerado una falta grave, aplicándose una sanción de 3,5 UTM y la suspensión inmediata de la actividad.
“NO FUIMOS INVITADOS”
Estos cambios son los que no convencen a todos. Y ha generado más de un inconveniente a algunos microempresarios que se dedican a transportar pasajeros hasta el lugar. Rigoberto Paredes representa a cinco pequeñas agencias que llevan turistas. Acusa que como tour operadores, nunca fueron invitados a participar de la ordenanza municipal. Sostiene no estar en contra de que el sistema esté regulado, por la preservación de los pingüinos y su presencia. “Pero ese lugar es el preferido por los turistas. Es un paso obligado: van a un hotel o restorán, y les ofrecen las pingüineras”, dice.
Paredes cuenta que su sistema de trabajo no funciona con el método de reserva, sino sólo de venta diaria, ofreciéndolo a los visitantes que llegan por la mañana a Ancud. Antes de la ordenanza –comenta- había siete botes navegando alrededor de los botes. Hoy sólo hay cinco. “También había esperas, pero no tres o cuatro horas como pasa hoy. ¿Cómo explicarle al turista que vamos a Puñihuil y que no va a poder navegar para ver a los pingüinos, porque las reservas está hechas y no hay cupo para ellos?”, se pregunta.
“TURISTA DISCONFORME”
Esto, naturalmente, ha traído consecuencias económicas para los pequeños tour operadores. Han debido reducir el personal que otros años ha trabajado en el asunto. Le preocupa también que muchos de sus clientes no han podido acceder a las pingüineras, queriendo hacerlo. “El turista se va disconforme de la ciudad, descontento. El cliente pide lo que quiere y pide las pingüineras. Esto perjudicará a toda la comuna”.
Para la representante de SERNATUR, Rebeca Ríos, no se prevé un impacto negativo por esta situación. Agrega que todo se debe a una cuestión de reglamentación que permita resguardar el hábitat de los pingüinos y así, preservar la actividad turística.
Una tesis que refuerza el alcalde (S) de Ancud Oscar Ramírez, quien explicó la génesis de la polémica ordenanza. “Los ecosistemas de fragilidad severa como Puñihuil, deben contar también con restricciones severas. Primero para resguardar la biodiversidad, es decir, que las especies hoy presentes estén allí mucho tiempo más. Por otro lado, para mantener el ecosistema o hábitat es éstas. Si somos incapaces de resguardar los períodos de incubación, de alimentación de estas especies sensibles, estamos atacando el hábitat. Cuando se ataca el hábitat de un ecosistema completa, las especies se van”, resume la autoridad.
ESTUDIO DE CARGA
Ese es el objetivo de la ordenanza, agrega Ramírez: mantener Puñihuil por muchos años más. El año pasado se efectuó un estudio de capacidad de carga, que no fue otra cosa que determinar científicamente cuántas personas pueden visitar un sitio sensible y en qué medio, frecuencia y proximidad pueden hacerlo. “Hubo un año de recopilación de información y con la comunidad relacionada al sitio, los oferentes del sector, tanto en botes, estacionamientos, guías o alimentación. Es una ordenanza ampliamente discutida y difundida y estudiada por organismos técnicos científicos tanto de Chile como del extranjero, entre ellas la Universidad Austral de Valdivia”, sostuvo el edil subrogante. Agrega que el cuerpo legal fue difundido correspondientemente, por lo que “nadie puede reclamar que no sabía de su existencia”.
A juicio de la Autoridad Marítima, los reclamos que se han originado forman parte de un proceso, natural, derivados del incremento de la actividad turística en una determinada zona. El Capitán de Puerto de Ancud Rodrigo Díaz, plantea que la actividad debe efectuarse de una manera sustentable y armónica. En la ordenanza, la Armada de Chile también participó, principalmente orientando respecto a la calidad de las embarcaciones y las medidas de seguridad.
AUMENTAR EN DOS CUPOS
Díaz considera importante el avance efectuado en torno a las pingüineras de Puñihuil, que era necesario realizar. Adelantó que, producto de este reglamento que puso un límite para la observación de fauna alrededor de los islotes, se han recibido peticiones para explorar marítimamente otros sitios, lo que habla de una diversificación de la oferta turística.
De todos modos, para aplacar en parte la insuficiencia de la oferta por parte de los dueños de embarcaciones en Puñihuil –derivado de la puesta en marcha de la ordenanza-, el capitán de puerto sostuvo que se reestudiará la capacidad de las naves. En este momento, como dijimos más arriba, cada lancha puede trasladar a un máximo de diez turistas. Podría ampliarse a doce cupos, con lo que se reduciría en un centenar de personas diarias, la demanda insatisfecha en esta temporada. “Creemos que efectuando una reevaluación técnica, podríamos aumentar la capacidad de los botes, sin perder la seguridad de las personas. Seremos bastante ejecutivos al respecto y en los próximos días veremos con una visita en terreno cómo poder realizar esto. No se trata de un aumento de tráfico”, explicó Rodrigo Díaz.
El uniformado no descartó que una eventual solución en el futuro, podría ser utilizar otro tipo de nave –de mayor capacidad para tripulantes se entiende-, pero que concuerde con las disposiciones técnicas fijadas, teniendo siempre de fondo la perdurabilidad del ecosistema.
“NO HABIA CONTROL”
Francisco Altamirano es uno de los cinco propietarios de embarcaciones que consiguió ser parte de la licitación en Puñihuil. Desde hace bastantes años desarrolla la actividad de transporte marítimo hacia alrededor de los islotes. Celebra la puesta en marcha de la ordenanza. “Antes no había control, todos los turistas llegaban a la hora que querían y todas las embarcaciones, unas cinco o seis, navegaban al mismo tiempo”, cuenta.
Los primeros días hubo algunos inconvenientes, por descoordinaciones con las agencias, pero los turistas dejaron sus reservas y han vuelto al día siguiente, agrega.
Se cobra cinco mil pesos por persona. Los niños también deben cancelar. “Es un problema que nos ha surgido. Estamos limitados en cupo, por eso debemos cobrar a todos”, manifiesta el habitante de Puñihuil. “Creo que todos debemos acostumbrarnos a este nuevo sistema”, puntualiza.
Altamirano desestima las críticas de algunos de sus coterráneos en torno a que la licitación habría estado dirigida para favorecer sólo a algunas familias del sector. “No sé por qué no habrán presentado sus papeles. Hubo gente de Puerto Montt o Puerto Varas que estuvieron participando. Se informó, la circular salió antes”, aseguró el propietario de una de las cinco embarcaciones licitadas.
El alcalde (s) explica que todos los pasos de la ordenanza fueron correctamente difundidas tanto desde el nivel interno municipal como a través de medios de comunicación, por lo que no puede esgrimirse desconocimiento, argumentó Oscar Ramírez. “Esta ordenanza –reitero- no nace por una cuestión antojadiza, sino en base a estudios científicos”.
HACIA UNA RESERVA…
Hernán Rivera, encargado del Departamento de Áreas Protegidas y Medio Ambiente de la CONAF, asevera que la ordenanza está disminuyendo los riesgos, haciendo del área un recurso sustentable. “La protección de Puñihuil era insuficiente. Esta ordenanza cumple esto, pero tampoco es suficiente. Abogamos hacia la creación de una Reserva Marina, que pueda regular o fortalecer mucho más los niveles de protección. Esto debe ser socializado no sólo con los operadores turísticos, sino también con los pescadores del área”, apunta Rivera.












