Misioneros cristianos de visita en Ancud
Enero 28, 2010 por El Insular
En total son 9 los jóvenes de distintos países que, tras reunirse en Córdova, quisieron venir a misionar a Chile. Y llegaron a Ancud, donde fueron recibidos por sus pares, quienes los están guiando por distintos barrios de la ciudad…
Una actividad inédita está realizando un grupo de jóvenes cristianos, procedentes de distintos países tanto de Latinoamérica como Europa. Se trata de misioneros cristianos, pertenecientes a la iglesia evangélica, los que tras un encuentro en Córdova, Argentina, fueron enviados a varios lugares. Algunos de ellos llegaron hasta Chiloé, pues les atrajo en cierta medida su carácter de isla.
El líder del grupo, el chileno Manuel Polo, contó a El Insular que al otro lado de Los Andes se reunieron unos dos mil jóvenes, para luego ser distribuidos en 76 equipos, orientados a transmitir su mensaje de paz. “Nuestro objetivo es ayudar y también hablar de Jesús, también hacer un trabajo práctico, o sea, demostrar que Dios es más que palabras, sino que es entrega, amor y ayuda hacia los demás”, cuenta Polo.
Para el pastor evangélico ancuditano Manuel Sánchez, los jóvenes “tienen el corazón y la actitud de ayudar a los niños y jóvenes de la ciudad. Junto a ellos vamos a realizar actividades con niños y adolescentes de Villa Solidaridad”. Del mismo modo, habrá acción social en ese sector, específicamente en el jardín El Lobito Chilote, más iniciativas juveniles en el templo de la comunidad cristiana de población 22 de mayo.
DESDE URUGUAY Y ALEMANIA
Otros lugares del país que recibieron delegaciones similares, fueron La Serena, Melipilla, Santiago, Peñalolén y San Bernardo. Ancud fue el lugar más austral al cual llegaron.
Marcelo Sánchez proviene de Montevideo. “Es una experiencia muy buena para mí, Dios obró para que viniera y puso interés en mi corazón. Sé que tiene un propósito para mi vida y para la vida de otros jóvenes. Sentí las ganas de compartir y ayudar a otros que pasan situaciones similares a las mías o tal vez distintas, y demostrarles lo que Dios hizo en mi vida, que realmente puede haber un cambio en la tristeza o en la soledad en sus vidas. No todo está perdido”, comenta el uruguayo.
Stephanie es alemana. Le pareció interesante conocer países de Sudamérica y darse cuenta de las necesidades presentes en esta parte del mundo. “Algún día quiero ser misionera y primero tienes que saber cómo es la cultura, cómo piensa la gente y después pensar cómo trabajar, ayudar y hablar con ellos, para que puedan crecer con Dios”.
“LA ISLA NO ES COMUN”
Graciela Pineda tiene 17 años y llegó desde Paraguay. Participa de las misiones desde el año pasado. “Practiqué en mi país y decidí venir a Chile, porque tenía el deseo de conocer otra cultura. Elegí la isla, porque está apartada del continente y tiene algo que no es común en otros lugares. Me pareció hermosa esta ciudad y lo pintoresco que es, la gente es amable”, expresó.
Desde La Serena vino Génesis, de 16 años. “Estoy gracias a Dios acá, porque fui a Córdova y no tenía plata para venir a Ancud. Tenía ganas de hacer mi práctica y en realidad se me abrieron todos los medios, me pagaron todo, fue un milagro y quiero que el mundo sepa que Cristo vive y sólo hay que creer en él”, manifiesta.
Ruth Uria es argentina y vino desde la provincia del Chaco, al norte de ese país. Es su segundo viaje a Chile, pero la primera vez que está en Chiloé. “Es muy lindo el amor de las personas de acá, desde el momento en que llegamos, y en ningún momento nos dejaron solos, siempre nos acompañaron. Me ha gustado mucho el equipo que formamos para venir hasta aquí, poder transmitir lo que sabemos, conocer a las demás personas y mostrarles que todo lo que sentimos y sabemos es verdad y lo podemos demostrar”, afirma.
ENTUSIASTA GRUPO
Una de las anfitrionas ancuditanas es la joven Amelia Bustamante. Sostiene que es gratificante para el grupo local, recibir a sus compañeros llegados desde muy lejos. “Es el segundo año que los recibimos y es hermoso compartir con ellos experiencias nuevas, que también puedan transmitir el mismo sentimiento que tienen por Dios hacia la gente que no los conoce o que a veces tiene dudas acerca de Dios; a través de ellos pueden aclarar sus dudas”.
El pastor Manuel Sánchez cuenta que la misión estará en Ancud hasta el 3 de febrero. “Es indiscutible la postergación que viven los niños y adolescentes de nuestra isla y un mensaje de amor y esperanza, siempre será beneficioso para ellos”, apunta el religioso.












