Chilote vive realidad de catástrofe en Haití

Enero 23, 2010 por

Tan sólo 35 años tiene el conscripto originario de Chiloé, quien vivió el violento terremoto en Haití. El Cabo 1º del Ejército de Chile, Juan René Triviño Cárdenas, se encuentra desde el mes de junio de 2009 formando parte de una misión de paz bajo el alero de la Organizaciones de Naciones Unidas. El joven castreño mantiene hoy contacto por Internet con su familia…

 

Mientras el mundo entero se impactaba con las devastadores escenas del violento sismo que sacudió a ese país caribeño la semana pasada, en el sector rural de La Chacra, una familia chilota sintió a miles de kilómetros, los efectos del movimiento telúrico, sabiendo que el conscripto del Regimiento de la Región de Coyhaique se encontraba en Puerto Príncipe a la hora de desatada la tragedia, que hasta el momento ha cobrado víctimas por doquier.

Triviño Cárdenas, quien lleva 14 años en la institución castrense, desarrolla tareas de apoyo a los cientos de habitantes que sobrevivieron a la catástrofe, cumpliendo así con el mandato de Naciones Unidas. Un mandato que también, es profundamente humano…

 

DIFICIL COMUNICACIÓN

La madre del militar, Isabel Cárdenas, pasa sus días en la austral ciudad de Punta Arenas junto a su familia. El terremoto que sacudió los cimientos de Puerto Príncipe, impactó poderosamente a esta familia, que sólo se enteró a través de las noticias entregadas por la prensa internacional. La mujer recuerda que los primeros minutos fueron de una profunda preocupación, al saber que su hijo, quien lleva largos años vistiendo el uniforme, se encontraba en Haití. La vecina chilota relata que “por las noticias no más sabía, no me podía comunicar con él”.

Con el transcurrir de los días y gracias al reestablecimiento de las redes de comunicación de informática, logra sostener contacto con su hijo “chateando”, siendo la única vía para saber acerca de su situación en el destruido país.

 

“ESTOY ORGULLOSA”

En su relato, la madre del único chilote en tierras haitianas, se muestra mucho más resignada y tranquila a la vez, luego de tomar contacto con su hijo quien se encuentra en perfectas condiciones y alejado del peligro ocasionado por la furia de la naturaleza. Isabel Cárdenas indica que “él está bien, que no me preocupe, porque está ayudando a la gente, estoy orgullosa de mi hijo”.

No obstante, la madre del Cabo 1º de Ejército dice desconocer cuánto tiempo más permanecerá este joven isleño vistiendo el uniforme en tierras extranjeras y, literalmente, en el centro de la peor catástrofe vivida por uno de los países más pobres del planeta.

 

La “MINUSTAH” CHILENA

Fue durante el gobierno del ex Presidente Lagos, cuando se decidió enviar una delegación militar chilena hasta Haití, para ayudar a la reconstrucción de ese país. Las principales labores que realizaban los chilenos en Haití hasta antes del terremoto, eran mantenimiento de caminos, pavimentación y asfaltado; reparación del aeropuerto e infraestructura; construcción de aeródromos; evacuación de aguas lluvias; saneamiento de aguas servidas y otras actividades en las principales ciudades del país. Realizaban también capacitaciones laborales; todo con el objetivo de reducir de alguna manera los niveles de pobreza.

Pero tras el desastre telúrico del pasado martes 12 de enero, los esfuerzos militares de los países presentes en esa región, naturalmente se abocaron a aplacar en parte el sufrimiento humano de esa ya desestabilizada nación. En ese marco, la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) cambió su forma de trabajo operativo, pero no sus objetivos de fondo.

En esa misión está el chilote Juan José Triviño, en medio de la nada, de la falta de alimentación, agua y un techo seguro donde albergarse, males que tras el terremoto está viviendo esa población…