Estadio y gimnasio castreño en hora crucial
Los dos recintos deportivos que se ubican prácticamente en el centro de Castro, enfrentan momentos claves en su desarrollo. Mientras el estadio es administrado por el fútbol y la Municipalidad elaborará dentro de poco un documento para normar su funcionamiento, a un costado, en el gimnasio fiscal, suman las dudas en relación a la remodelación del principal recinto bajo techo de la capital chilota.
Los dos recintos deportivos de calle Freire enfrentan momentos cruciales y decisiones relevantes, sobre todo ante la opinión pública castreña. El estadio municipal, actualmente administrado por la Asociación de Fútbol, es materia de análisis y se emitirá en un tiempo muy corto un documento para establecer el funcionamiento en cuanto a la administración del recinto y lo que compete a sus dueños: la Municipalidad.
Por otra parte, el gimnasio fiscal construido sobre terrenos municipales enfrenta una futura remodelación que no deja indiferente a nadie y en la cual, puede que no haya acuerdos muy rápidos.
EL SINTETICO QUE DIVIDE
Desde que se instaló la carpeta sintética y se remodeló el estadio municipal, las miradas sobre el histórico recinto han sido diversas. El estadio pasó a tener guardias privados; los clubes comenzaron a cancelar dineros a la asociación por ocupar el recinto de manera mensual; la cancha fue arrendada por valores que oscilaban entre 50 y 70 mil pesos para privados, y ahora inclusive utilizando luz artificial hasta muy tarde, lo cual se facilitó a través de varios focos instalados en diferentes partes del estadio, lo que permite jugar de noche sin tanta complejidad. Todo lo anterior ante la atenta mirada de sus administradores: el directorio de la Asociación de Fútbol de Castro que preside Iván Zúñiga.
El personero siempre dijo que el estadio municipal, sentimentalmente, les pertenece, que el fútbol amateur no puede moverse desde ese lugar, sin embargo, cambió su discurso hace un tiempo no muy lejano cuando pronunció: “Sería bueno encontrar un recinto que sea del fútbol, únicamente de la asociación de fútbol de Castro”. Estas palabras llamaron la atención en todos los ámbitos. Más tarde llegó Deportes Puerto Montt y la Asociación comenzó a percibir 750 mil pesos mensuales por dos partidos del club profesional. Fue el propio Zúñiga quien habló: “Gastamos un millón y medio de pesos al mes para mantener la asociación, necesitamos ingresos”. El tema no tardó en llegar al Municipio y los verdaderos dueños del recinto han propuesto, en las últimas horas, elaborar un documento que permita establecer la forma de administrar el estadio municipal y cancha dos, de tal manera que la Municipalidad pueda tener mayor participación o –si se quiere- injerencia en las desiciones de arriendo del principal reducto deportivo de la ciudad.
En torno a esto último, podrían haber novedades a mediados del próximo mes, la pregunta es: ¿Estará de acuerdo con aquel documento la asociación de fútbol? La respuesta está por verse.
¿NUEVO GIMNASIO FISCAL?
La polémica es de larga data, se llama Fiscal aunque está construido sobre terrenos municipales. El gimnasio es administrado por el Consejo Local de Deportes y existe la idea de remodelarlo por el orden de los 1.500 millones de pesos. En primera instancia se habla de un lugar para estacionamientos, cambio de piso, nuevo diseño interior y exterior y aumentar la capacidad en 300 personas. El proyecto en su inicio fue discutido por el Concejo Municipal y causó divergencia por uno u otro aspecto de los enunciados en relación a remodelar el actual recinto.
Por lo pronto aseguran que es inútil cambiar el piso, inclusive el profesor de Educación Física Carlos Garcíap señaló en Radio Chiloé que aquello sería un “sacrilegio”: “Es así, porque ese piso es único y con un espesor en su profundidad superior a dos pulgadas, si lo cambian sería un sacrilegio”. Para el consejero regional Manuel Ballesteros, el proyecto debe ser estudiado acuciosamente: “Debe opinar mucha gente, no unos pocos, para qué queremos un gimnasio gigante si no llega público a los eventos, o él público es muy escaso”.
Este tema se continuará discutiendo las próximas semanas en busca de un consenso antes de dar paso a la remodelación de un recinto catalogado como “frío” y casi tenebroso.









