Niño castreño lucha por vivir…
Un estremecedor drama humano se encuentra viviendo una modesta familia castreña debido al delicado estado de salud de su único hijo, que padece una severa atrofia renal que arrastra desde su nacimiento. El pequeño de 9 años de edad depende ahora de un solo órgano para continuar viviendo y requiere ser internado a partir de la próxima semana en el hospital de Puerto Montt.
En la casa signada con el Nº 863 del pasaje 1 de población Juan Soler Manfredini, vive el pequeño Branco Javier Bórquez Maldonado. Llegó al mundo con una complicación renal detectada por los médicos incluso durante su etapa de gestación. El pequeño, que cursa tercer año básico en la escuela Santa Teresa de Los Andes, vive momentos tremendamente difíciles junto a su grupo familiar. A partir de su nacimiento, la familia ha tenido que someter a su primogénito a un conjunto de tratamientos médicos y una intervención quirúrgica, visitando centros asistenciales en Santiago, Valdivia, Puerto Montt y Castro.
SURGE COMPLICACION
Desde su humilde hogar y en calidad de allegados en la casa de los abuelos paternos, la madre del menor, Rosa Maldonado, recordó que el largo camino vivido hasta el momento ha llevado a la familia a extremar sus esfuerzos en atención al lapidario diagnóstico médico entregado en su oportunidad. Una atrofia renal derecha es la principal dificultad que enfrenta Branco Javier Bórquez, luego que su riñón izquierdo que registra tan sólo un 11 por ciento de funcionamiento, se encuentra prácticamente descartado. El segundo órgano renal, con un 89 por ciento de efectividad, ofrece problemas, lo que obliga a la realización de una operación. La progenitora recordó a El Insular que su hijo “llegó con un problema renal, con un daño en un riñón el cual con el correr del tiempo se trató de salvar, lo que no fue posible hasta que se terminó, ese riñón está descartado. En estos momentos estamos tratando de salvarle el otro”.
Con resignación, afirma que el niño deberá convivir con la enfermedad de por vida, teniendo que concurrir regularmente a tratamiento médico.
PADRES CESANTES
Al delicado cuadro de salud de Branco Javier se agrega la condición de desempleados del matrimonio, que desde el mes de febrero se encuentra sin una fuente laboral estable. Ambos fueron objeto de los coletazos dejado por la crisis al interior de la industria del rubro salmonero, acrecentando aún más el diario vivir. La pobladora sostiene que el próximo lunes debe viajar a Puerto Montt para que su hijo sea hospitalizado e intervenido al riñón izquierdo que lo aferra a la vida. Es imperiosa la recaudación de recursos económicos para asegurar la estadía durante el tiempo que tarde la recuperación del escolar. “Hago un llamado para que me puedan ayudar con lo que se pueda, porque en estos momentos estamos sin trabajo yo y mi marido, con la cuestión de la cesantía que vino de las pesqueras, nosotros fuimos afectados”, replicó Rosa Maldonado.
“ES DRAMATICO”
Tan dramática es la situación del matrimonio que –como señalábamos- viven como allegado en la casa de los abuelos. Estos perciben una pensión de 75 mil pesos cada uno. Frente a este panorama, las posibilidades de financiar la permanencia de los padres en Puerto Montt se tornan altamente complicadas, ya sea para cancelar alojamiento, alimentación, transportes y gastos adiciones generados por la hospitalización.
Ernestina Méndez, abuela del menor, así lo revela con una visible emoción al sostener que “es dramático totalmente para nosotros, con lo que ganamos no nos ayudan casi nada, es muy poco”.
El núcleo familiar del sector Juan Soler se aferra a la solidaridad de la comunidad castreña que pueda responder a este clamor y asegurar el traslado y tratamiento del estudiante, que cada día ve aún más debilitadas sus actuales condiciones de salud.









