Preocupa aumento de detenciones a menores en Chiloé
Cuando vemos a menores de edad delinquiendo en las calles es una señal que algo pasa en nuestra sociedad. Los números quizá no reflejan el drama de fondo que implica que un hijo esté involucrado desde temprano en el mundo del hampa…
Las cifras son preocupantes acerca de delitos por robo o hurto de accesorios de vehículos, por parte de menores de edad. El año 2008 ascendieron a 25.411 los aprehendidos en todo el país.
La ley que sanciona a los jóvenes entre 14 y 17 años por la comisión de un delito, comenzó a operar en junio del año 2007 y, según los números entregados por la Fundación Paz Ciudadana, en ese entonces, reflejan el aumento considerable de menores que ingresan a la Defensoría Penal Pública el año 2008, algo que este 2009 ha aumentado gradualmente.
Es así que el Plan Cuadrante lanzado hace seis meses en Ancud y Castro, esta dando sus frutos en la detención de estos menores de edad que delinquen constantemente en contra de los automóviles donde, por descuido del conductor, dejan a la vista especies de valor que el precoz delincuente roba o hurta sin mediar consecuencias. Pero más allá de la coerción –necesaria, por cierto- queda de manifiesto una falla en el sistema. No es normal que niños de 14 años estén en el banquillo de los acusados.
“CISARROS” CHILOTES
En Castro, por ejemplo, se detuvo en las últimas horas a cuatro menores de edad, en menos de un día. La noche del miércoles y madrugada de jueves, por diferentes delitos cometidos en la comuna.
El primero de los chicos fue identificado con las iniciales H.H.G.A. de 17 años, quien fue capturado al interior de un vehiculo particular robando algunas especies, en la intersección de las calles Goleta Ancud y Cahuach, sector alto de Castro.
Según explicó el mayor de Carabineros Mario Ramírez, un llamado de vecinos coadyuvó a la detención del precoz delincuente.
El otro delito fue perpetrado cerca de la 22 horas del mismo miércoles en calle Freire, cuando dos menores de edad, identificados con las iniciales L.A.R.B. de 15 años, y J.E.C.A., de 17, fueron sorprendidos sustrayendo especies desde un vehiculo particular marca Peugeot, siendo detenidos por Carabineros de forma fragrante.
SOLO 14 AÑOS
Por último, en la madrugada de este jueves en un control preventivo de Carabineros, otro adolescente de 14 años, identificado con las iniciales J.A.L.L., fue detenido por portar dentro de una mochila, 12 packs de perfumes de dudosa procedencia.
Los dos menores de 17 años fueron enviados a la audiencia de control de detención ante el Tribunal de Garantía, mientras que los de 14 y 15 años fueron dejados en libertad, siendo entregados a familiares por el personal policial.
La delincuencia se ha convertido en un flagelo que recorre todo el país, provocando angustia y desesperación en los hogares que con sacrificio han logrado reunir algunos bienes y los cuales son arrebatados en forma violenta por personas fuera de sus cabales que no trepidan en ingresar a las viviendas, sin importar si están desocupadas o no. Lo preocupante es que dentro de este grupo, hay niños, hechos “hombres”, de mala manera…
SON INTELIGENTES
Los estudios revelan que la mayoría de los delincuentes que roban o asaltan, lo hacen por la necesidad de obtener recursos económicos para adquirir vicios, principalmente droga, de la cual muchos, lamentablemente, son adictos. En algunos casos, es considerado como atenuante suficiente para justificar sus actitudes ante los tribunales de justicia, bien asesorados por sus abogados defensores. No es la salida del túnel.
En estas pandillas actúan niños que no son imputables, además de ser –otra vez, lamentablemente- “especialistas” en asuntos penales, todo lo cual hace pensar que cuentan con un coeficiente intelectual alto, por lo menos mayor que la mediana aceptable en nuestro medio educacional. Ello les permite asimilar y efectuar dichas operaciones, con el máximo de frialdad y desfachatez.
Pero el problema es más de fondo aún. Los que están involucrados en la delincuencia –como recién decíamos- son personas inteligentes que saben que esta norma de vida les va a ocasionar mejores dividendos que un trabajo formal. Naturalmente, algo falló en ese proceso. Peor aún. Los traficantes de drogas se lucran con los jóvenes que buscan en los alucinógenos la solución a sus problemas. Ellos son sus “mejores” clientes en esta cadena de corrupción social. Un abuso que algún organismo del Estado debe corregir cuanto antes y la sociedad, abrir las ventanas y puertas necesarias. Aún se está a tiempo, para evitar que los adolescentes sigan generando crónica roja.









