La cruda realidad de perderlo todo en un incendio…
Un profundo drama humano es por el cual atraviesa la familia castreña Arteaga Calisto, de la localidad rural de La Chacra, luego que un violento incendio destruyó el miércoles pasado su vivienda de dos pisos. La inclemencia de las llamas impidió que sus moradores hubieran salvado sus principales enseres del hogar. Ahora el grupo familiar observa con resignación cómo toda una vida de trabajo y esfuerzo, quedó reducida a cenizas y escombros.
A las 11:15 horas del miércoles 22 de julio, la vida de la señora Otilia Calisto y sus integrantes cambió radicalmente, cuando un violento incendio estructural atacó sin piedad la vivienda donde vivían. Un inmueble de dos pisos con revestimiento de zinc, fue abrazado por la voracidad del fuego, sin que sus dueños hayan salvado algo. Durante la emergencia, un sobrino de la familia salvó milagrosamente del siniestro, evitando así lamentar una desgracia de mayores proporciones. Si algo de fortuna existe, es que justamente no hubo víctimas que lamentar en el incendio, como sucede en otros episodios que hacen diez veces más funesto el perder todo el trabajo de una vida…
¿COMO SOBREPONERSE?
Un silencio que sobrecoge rodean los kilos de escombros de la casa situada en La Chacra, en el sector alto de Castro. Desde una vivienda perteneciente a un pariente, salen al patio los principales afectados, quienes prácticamente con lo puesto clavan su mirada en la zona donde vivían hasta hace algunos días realizando sus labores propias del campo. La hija de la dueña, Flora Arteaga Calisto, no puede ocultar su profunda tristeza, en estos momentos necesitan de todo tipo de artículos y materiales de construcción, para resurgir literalmente de las cenizas. La acongojada vecina del lugar precisa que “uno necesita algo más que un espacio bueno para estar conforme en estos momentos que más puede ser, artículos para el hogar como frazadas, sábanas que no pudimos sacar nada en ese momento, vajilla, loza, todas esas cosas, todo el aporte que venga, todo es necesario en estos momentos”.
SIN HERRAMIENTAS
Sus padres son del campo, desde allí forjaron su vida y que han llevado con tesón hasta el día de hoy. El siniestro de los últimos días le dio un duro golpe, causando dolor y pérdidas incalculables en sus bienes inmuebles. Don Luis Arteaga recorre los escombros, lamentando cómo las llamas destruyeron sus herramientas de carpintería con las cuales trabajaba. El taller sufrió daños menores al igual que un camión de carga, de propiedad de su yerno, que fue afectado en la cabina por las altas temperaturas del infernal siniestro. Nada más que dolor y esperanza abrigan los pobladores por intentar salir adelante, a partir de los difíciles momentos por los cuales cruzan.
“YO NACI ACA”
Flora ha valorado la cooperación de sus pobladores; recuerda que al igual que sus padres ha vivido siempre en esa comunidad rural. Son muchos los sentimientos que la embargan en estos momentos, sin encontrar una explicación frente a lo acontecido. “Nací, me críe y sigo estando acá en este lugar, eso fue lo peor, ver todo esto, el daño, todo quemado, toda la estructura, día a día así como lo estamos viendo, es la pena más grande que uno siente”.
HACIENDO GESTIONES
Mientras el grupo en desgracia espera continuar recibiendo la solidaridad de los vecinos de Castro, deberá canalizar a partir de este lunes las principales diligencias a través de la Municipalidad y Gobernación de Chiloé, para poder acceder a materiales de emergencia de primera necesidad que estos servicios mantienen reservados para atender este tipo de desgracias.
Los vecinos precisaron que con el certificado que deberá extender el Cuerpo de Bomberos, se presentarán en el Departamento Social Municipal para solicitar la ayuda suficiente, dada las condiciones de abandono y pérdida total de la vivienda que habitaban.
Similar espera ser el trámite ante la misma área de la Gobernación Provincial, que de acuerdo al curso de las acciones y en tiempos predefinidos, debería contribuir a respaldar socialmente a las cuatro personas afectadas por la emergencia, al quedar con lo puesto y con un proyecto de vida completamente destruido.
“Uno necesita algo más que un espacio bueno para estar conforme, en estos momentos que más puede ser: artículos para el hogar como frazadas, sábanas, vajilla, loza, todas esas cosas, todo el aporte que venga, todo es necesario en estos momentos”, culmina la vecina Flora Arteaga.












