Denuncian a colectivero acosador en Ancud
Julio 20, 2009 por El Insular
“Cuando se bajaron las personas, el del colectivo empezó a decirme cosas, me empezó a acosar, se me quiso tirar encima. Me defendí, me tocó partes del cuerpo, se tiró a besarme y paró el auto. Fue horrible”, relató en parte la angustiada mujer… Desde el SERNAM reconocen que judicialmente es complejo atacar casos como éste.
Confusos y extraños días vive una vecina ancuditana que denunció el trato acosador de un colectivero. Se trata de un hecho que la tiene sicológicamente muy mal, no sólo porque vive con miedo, sino porque teme que el sujeto pueda atacar a otras mujeres. Si bien este tipo de testimonios son minuciosamente investigados cuando llegan a la justicia, no es menos cierto que constantemente las mujeres están expuestas a situaciones de carácter sexual, donde por lo general no existen testigos y sólo existe el relato de ellas contra la palabra del agresor. Sin embargo, lo que está claro es que existen hechos que atentan contra la dignidad de las mujeres. Este es el caso de una vecina que desde el anonimato, reveló a El Insular lo que le sucedió a fines del mes de marzo con el conductor de una línea de colectivos local. Ella ya es una mujer mayor que supera los 50 años, madre de familia y que se encuentra profundamente afectada con lo que pasó. “En marzo, yo trabajaba de nueve de la mañana a nueve de la noche. Un día, tomé un colectivo desconocido en el sector de Fátima y que venía con gente. Cuando se bajaron las personas, el colectivero comenzó a decirme cosas, me empezó a acosar, se me quiso tirar encima. Yo me defendí, me tocó partes del cuerpo, se tiró a besarme y en una parte, paró el auto y empezó a tirarse encima otra vez. Yo me defendía y el tipo me decía que era bonita, que si podíamos salir; yo me seguía defendiendo hasta que el chofer se echó para atrás, se asustó y ahí retomó su marcha y me pasó a dejar cerca de mi casa”, narró la aún angustiada mujer.
LE CUENTA A SU FAMILIA
Continúa su relato: “Mientras manejaba me decía cosas y yo quise bajarme, pero el auto seguía andando. Me pasó a dejar al pasaje y de ahí cerró sus puertas y no me dijo nada, me vine a mi casa, me encerré acá y lloraba y lloraba, porque nunca le tuve secretos a mi marido y tengo una familia muy unida. Nunca voy a engañar a mi marido con una persona que jamás he visto en mi vida”, cuenta.
Anduvo varios días llorando en el trabajo. Como no estaba concentrada, terminó por perderlo. “Mi marido y mi hija me preguntaban qué pasaba, hasta que un día me armé de valentía y les conté”. Su familia le instó a que debía denunciar el hecho. Por eso, fue primero a Carabineros. Posteriormente, fue citada al cuartel de la PDI de Ancud. “Después fui a la Fiscalía”, comenta.
“Lo hago público no por mí, sino por las niñas que estudian, por mis hijas y nietas y por las mujeres que no dan la cara por vergüenza, porque no quieren contar a sus maridos”.
DEMANDA JUSTICIA
En la actualidad, la dueña de casa se encuentra bajo tratamiento sicológico, mientras recibe atención desde la Unidad de Apoyo a Víctimas y Testigos de la Fiscalía. Espera que la justicia pueda actuar en contra de esta persona, porque siente que no es tomada en cuenta. “Cuando vi que mis papeles quedaron ahí, yo misma pedí que me viera la asistente social, porque no quedé conforme con mi caso. Ella me envió a la Unidad de Victimas y me han dicho que me van a tratar de ayudar. Desde que me pasó esto, no estoy bien, porque ando depresiva, llorando. Cuando me subo a un colectivo tiemblo entera, no es la misma confianza que tenía antes y más encima perdí mi trabajo. Ahora estoy cesante, sólo dependo de mi marido que es buzo. Todo esto me tiene muy angustiada”, relató la vecina ancuditana.
CONFIRMAN DENUNCIA
El Insular tomó contacto con el fiscal del Ministerio Público Javier Calixto, quien confirmó la existencia de esta denuncia por presunto acoso sexual y que se encuentra en trámite en la Fiscalía local. En nuestra indagación del tema, supimos de un segundo caso similar al anterior y que está en trámite también para ser visto en el Ministerio Público de Ancud. Esta vez los hechos habrían ocurrido hace poco menos de un mes, de acuerdo al relato de otra mujer, que prefiere por razones obvias guardar la reserva de su identidad. “Esto pasó hace poco, en el mes de junio, cuando tomé un colectivo en calle 18 con Blanco. Yo iba a la Villa Río Pudeto; fue como a las tres de la tarde. Cuando me subí había más personas y cuando se bajaron, este hombre comenzó con insinuaciones y tratando de propasarse conmigo. Me decía cosas con palabras que expresaban algún grado de intimidad, como ‘tirándose al dulce’. Eso pasó a la altura del muelle (Pudeto)”.
¿ES EL MISMO?
“Le dije que no era correcto que me dijera esas cosas, si yo no lo conocía. Pero él decía que me había visto hace tiempo y que quería tener algún tipo de relación conmigo. Ahí yo le dije que parara el vehículo, porque me quería bajar y entonces me decía que todas las mujeres son iguales y ‘se hacen las lesas, porque se corren’. Esas cosas me decía, mientras yo buscaba mi celular para que pensara que no estaba sola. Al ver eso, el tipo detuvo el auto y me bajé. Después fui a Carabineros e hice la denuncia. Luego me llamó la asistente social de la Fiscalía, para que le contara lo que había pasado y en eso estoy”, contó esta otra vecina ancuditana, que tiene 48 años. Al igual que en el caso anterior, la mujer quiere que la justicia tome cartas en el asunto. Si no es así, ¿De qué otra forma puede detenerse a este verdadero psicópata del volante? En todo caso, no está claro si ambos sucesos están relacionados a la misma persona. Eso tendrá que cotejarlo una correspondiente investigación.
Cabe señalar que la mujer de este último testimonio, también está siendo atendida por la Unidad de Víctimas de Delitos Violentos, mientras se revisa su caso ante una eventual tramitación en el Ministerio Público. Lo curioso de ambos relatos es que coinciden en la forma de actuar del chofer.
SERNAM: Son casos complejos…
Recurrimos a la opinión del jurista del Servicio Nacional de la Mujer. El abogado Boris Paredes, explicó que este tipo de casos son difíciles de comprobar, pero es posible abrir una investigación que permita dar con más victimas y así confrontar al presunto agresor. “Es complicado tipificar un delito en materia sexual y, en segundo lugar, porque es complicada la prueba también. Sin embargo, donde más problemas tienen las mujeres es en el hecho de que la figura del acoso sexual, no es una figura penalmente sancionada, está sólo regulada en materia laboral, dentro del Código Laboral. Entonces, cuando las mujeres se ven enfrentadas a una situación en que no hay delito –no hay, por ejemplo, un abuso sexual o de violación-, es complicado para ellas acudir a la justicia penal, porque en general la justicia penal no tiene herramientas como para poder sancionar eso. Muchas veces se hace la denuncia y son acogidas en el ámbito de la legalidad, pero no hay mayores sanciones al respecto”, reconoce el profesional.
Pero no está cerrada la puerta en la búsqueda de justicia. Agrega que hay una figura legal que es poco conocida por las mujeres, que es el abuso sexual “y es toda conducta sexual que atente contra la dignidad sexual de cualquier persona y que no necesariamente llega a una violación. Aquí caben los toqueteos, los roces, las insinuaciones más directas –sexualmente hablando- y las mujeres recurren poco a esta figura por desinformación y porque va aparejado con un tema de pruebas”. En este caso, Paredes sostiene derechamente que existe “una conducta abusiva y no acosadora y me imagino que la Fiscalía está a la espera de reunir más antecedentes. Además, este tipo de personas actúan más de una vez. Entonces, al existir más casos, es posible legitimar lo que dicen las víctimas”, dijo el asesor jurídico del SERNAM.









