Preocupa estado de salud de sacerdote belga

Junio 4, 2009 por

Natural preocupación existe en la comunidad católica chilota y en los círculos más cercanos al sacerdote belga José Mairlot. El ex párroco de la comuna de Queilen abandonó Chile el pasado 6 de mayo para viajar a Bélgica, su tierra natal, para ser sometido a diversos exámenes y una delicada  intervención quirúrgica.

El sacerdote, que por tres décadas hizo su vida pastoral en Queilen, se encontraba últimamente en la comuna de Quinchao, afectado por una serie de complicaciones a su estado de salud. Un comunicado emitido por su grupo familiar desde Europa, entregó tranquilidad y esperanza asociadas a su actual condición y futura evolución.

Fue precisamente el hermano del prelado, Andrés Mairlot, quien a través de una carta describió cuál es el estado en el que se encuentra actualmente el Hijo Ilustre de Queilen. Desde esa instancia, se precisa que el religioso deberá ser intervenido a la próstata entre el 8 ó 9 de junio, dependiendo de una infección pulmonar por la cual fue chequeado médicamente en mayo último. A ello se suma la reconstrucción de su rodilla derecha, por lo cual Mairlot espera ser operado a finales del presente mes.

 

AGRADECEN PREOCUPACION

En el comunicado se establece que el sacerdote “Está con buen ánimo y buen apetito, para comer a diario lo trasladan a la iglesia parroquial para celebrar misas y además es llevado a la biblioteca del seminario, para informarse acerca de las publicaciones de la iglesia católica”, indica el oficio. El familiar directo del apreciado pastor católico, agradeció el alto grado de preocupación que ha tenido la comunidad chilota por el estado de salud de su hermano, señalando que de acuerdo a lo planificado podría estar retornando a Chile durante el mes de septiembre.

 

“QUEDO EN RETORNAR”

En la Parroquia de la localidad ancuditana de Chacao se ha hecho sentir la preocupación por el padre José Mairlot, siendo el lugar destinado para la continuidad de su trabajo de evangelización tras abandonar Queilen. María Barría Igor, persona cercana al quehacer cristiano de ese lugar, recuerda cuando el párroco dejó Chile debido a su delicado estado de salud. “Usaba dos muletas, apenas caminaba y quedó en retornar si Dios así lo permite; tenía que operarse allá más o menos en septiembre”, dijo la mujer.

Puntualizó que a la distancia, la comunidad católica de la puerta de ingreso a Chiloé ha centrado sus oraciones en favor de la pronta recuperación del sacerdote y su pronto regreso a tierras isleñas. “Se está haciendo una cadena de oración para que todo salga bien en su operación, porque estaba bien complicado”, aseguró Barría.

 

CUIDADO

En los días previos a ser intervenido en Bélgica, el religioso se encuentra bajo el cuidado de un grupo de enfermeras, quienes en forma constante y permanente están atendiéndolo debido a su avanzada edad y las múltiples complicaciones que se le han detectado en el último año, mientras se encontraba ejerciendo su ministerio sacerdotal en Chiloé.